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Sr. Rosa Maria Icaza, CCVI

Posted by admin at 7:51 am Campus News

 

Sr. Rosa Maria Icaza, CCVI

April 24, 1925 – May 6, 2017

“What we have heard, what we have seen with our eyes, what we looked upon and touched with our hands…concerns the Word of life…made visible; we have seen it and testify to it.”  1 Jn.

St. John’s powerful testimony is the perfect way to begin our tribute to Sr. Rosa Maria Icaza, CCVI.   We too have heard, seen, and touched the Incarnate Word through her faithful love in action.  For over thirty years, Rosa Maria served among us as a brilliant teacher, liturgist, and author.  Sister was an extraordinary translator and interpreter – joyfully serving as a bridge of understanding between people of different cultures and languages.  Sister left us this Saturday, bound for her eternal reward.  Refusing extraordinary measures, she died in the same way she lived – quietly, with grace, and courage!   Even in the discomfort of her final days, she continued to patiently teach…whispering, “No pain, no gain.”  Now, our beautiful “Rose” is blooming in heaven’s garden! We will miss her gentle presence among us.  At the same time, we are full of hope and gratitude – enriched by her friendship, the legacy of her academic and pastoral wisdom, and her promise to be our guardian angel. ¡Que viva Sr. Rosa Maria Icaza!

 

Hna. Rosa María Icaza, CCVI

24 de Abril de 1925 – 6 de Mayo de 2017

“Lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos mirado y nuestras manos han palpado …acerca del Verbo que es la Vida…hecho visible; nosotros lo hemos visto y damos testimonio de eso”.  1 Jn.

El poderoso testimonio de San Juan es la forma perfecta de empezar nuestro tributo a la Hermana Rosa María Icaza, CCVI.   Nosotros también hemos oído, visto y tocado al Verbo Encarnado a través de su fiel amor en acción. Por más de treinta años, Rosa María sirvió entre nosotros como una brillante profesora, liturgista y autora. La Hermana fue una extraordinaria traductora e intérprete – sirviendo alegremente como un puente de entendimiento entre personas de diferentes culturas e idiomas.  La Hermana nos dejó el sábado, con destino a su recompensa eterna.  Rechazando medidas extraordinarias, murió de la misma manera en que vivió – ¡en silencio, con gracia y coraje!   Incluso en la incomodidad de sus últimos días, continuó enseñándonos pacientemente…susurrando, “Sin dolor, no hay ganancia”.  Ahora, ¡hermosa “Rosa” está floreciendo en el jardín del cielo!  Extrañaremos su dulce presencia entre nosotros.  Al mismo tiempo, estamos llenos de esperanza y gratitud – enriquecidos por su amistad, el legado de su sabiduría académica y pastoral, y su promesa de ser nuestro ángel guardián. ¡Qué viva la hermana Rosa María Icaza!

 

Sr. Rosa Maria Icaza, CCVI Autobiography – PDF